El Origen

El origen es el punto de referencia en un sistema


de coordenadas.  Es el punto donde se intersecan los ejes.


 


¡Hola! Soy el profe Luis. Así me llaman mis alumnos, y mis colegas desde hace unos años para acá, y me siento cómodo con ese título.  ¡Me encanta!  Estoy acá para dialogar con la misma honestidad y sinceridad que lo hago cuando tengo a las personas de frente.  Tal y como sucede en esa situación, este blog será una mezcla de muchas cosas: contenido matemático, historias y experiencias docentes, un poco de filosofía, y sobretodo un punto de partida para compartir opiniones y los sueños que me han guiado ya algunos (bastantes) años dando vueltas tratando de mejorar lo que me apasiona: La Educación Matemática. Así, esto es como que compartamos un café.  Esta primera entrada se trata quién soy yo, de dónde vengo y qué quiero hacer.


Al igual que muchos docentes empecé dando clases cuando estudiaba en el colegio.   Mis compañeros Melissa y Alex, fueron mis primeros alumnos.  Algo estudiábamos y algo vacilábamos en las tardes antes de los exámenes de Mate y Física.  Sin duda son lindos recuerdos.  De alguna manera, creo que eso me decía en el fondo de mi corazón que yo había nacido para esto.


En cuarto año del colegio, apareció la oportunidad que cambió mi vida.  Cuando pienso en mi fugaz (en realidad hablo de únicamente de dos años) participación como estudiante en OLCOMA, tengo tantísimos sentimientos que es difícil explicarlos todos…  alegría, pasión, decepción, miedo, esperanza, ilusión, tristeza, resignación, impotencia, disciplina. La verdad que fue todo eso y más.  Puedo sintetizar en que ese tiempo lo disfruté con el alma y encontré una vocación para la vida.  También,  sentí un poco de ira al darme cuenta que el sistema educativo costarricense no me había formado adecuadamente durante los primeros diez años y medio para poder explotar todo lo que podía.


Hubo momentos realmente especiales como ganar un par de medallas, y los ratos que compartí con grandes amigos. Por supuesto, todo el conocimiento y todas las destrezas que adquirí,  al día de hoy son mi mejor herramienta para la vida.  Pero, cuando las cosas salieron mal, tuve momentos de profunda reflexión. De alguna manera, hice un compromiso personal de hacer lo que esté a mi alcance para corregir los errores estructurales que me habían perjudicado, con el fin de que eso no le pase a otros muchachos. Algunas cosas habré logrado al respecto.  Muchas más siguen pendientes.


Esa pasión que descubrí me llevó a estudiar Matemática.  Mi papá no quería.  El quería que fuera ingeniero, y definitivamente no podía complacerlo.  Me gustaba más el mundo abstracto. Sin embargo, creo que tampoco pude disfrutar la carrera como quise. Combiné mis estudios con ya a los 18 años dar clases formales en un colegio de secundaria, y entrenar a los equipos nacionales que participaban en olimpiadas fuera del país.  Al graduarme, las prioridades cambiaron y estuve muy enfocado en mi trabajo en el colegio.  La experiencia que adquirí como docente en esos años es invaluable.  A la postre fue la base para elaborar los primeros libros de PIMAS.


Trabajé seis años en la UCR. Más que todo dando cursos de Cálculo avanzado, y Ecuaciones Diferenciales, y siendo parte de la comisión organizadora de OLCOMA.  Me siento muy orgulloso de haber participado en un par de IMO´s en Argentina y Tailandia como jefe de delegación.  Realmente creo que esas experiencias me permitieron abrir mi mente respecto a qué factores hacen que las cosas funcionen en términos de la olimpiadas y Educación Matemática.


También hice un posgrado en Economía.  Me gusta la econometría y los cálculos de Riesgos. Sin embargo, creo que no me vería en un banco y que donde me siento más cómodo es en un aula.  Mucha gente no entiende eso de mí, pero creo que la vocación lo llama a uno.  Destaco que la experiencia de esta maestría me ayudó mucho a ver para dónde van nuestros chicos en secundaria, y cómo es importante mejorar sus destrezas para que cuando sean profesionales puedan tener mejores criterios.  


No oculto que siempre fue extraño tener compañeros en posiciones importantes en Bancos, mientras yo trabaja con chiquillos de colegio.  Sin embargo, sigo sosteniendo que es más importante, y más bonito lo que hacía yo. ¡El cálculo del precio de un bono no me hace reír tanto como las ocurrencias de estos muchachos! Ni mucho menos comparar, diseñar estrategias de derivados versus el cariño que uno recibe en un aula.  Definitivamente, no lo cambio.


Claro que he tenido malas experiencias como docente.  Como todos, he cometido errores, y me han costado caro y como todos poco a poco va uno definiéndose como el profesor que quiere ser para evitarlos.  Es parte de la vida.


A todo esto, PIMAS, ha ido mejorando poco a poco en su fondo y forma. Los nuevos programas representaron un serio reto respecto al trabajo que debía hacerse en el editorial, y siento que PIMAS tomó una dirección correcta al invertir sus tiempos y recursos en el mejoramiento de los materiales, desde el punto de vista matemático, estético, y didáctico.  Llegaremos en el mediano plazo a donde quiero tener esto. Para mí fue necesario investigar mucho más, renovarme y hasta cambiar un poco algunas de las premisas con las que crecí.


Siempre he sido terriblemente inquieto.  No por nada, entre dos o tres trabajos y las complicaciones de la vida moderna, no fue fácil para mí aprender a escucharme a mí mismo.   Si bien es extraño escribir tanto sobre mí, ambas cosas son necesarias para entender mejor hacia dónde debo ir.  


Creo yo que a pesar de eso siempre he tenido proyectos muy bonitos que me ilusionan.  Muchos de ellos han quedado incompletos, pero en algún momento tendré el tiempo para irlos cerrando.


Y justamente en esos momentos aparecen esos pequeños grandes milagros que uno siempre debe agradecer.  Entre las presas de Santa Ana a San Pedro, y mirando como el reloj me atacaba recordándome los pendientes en mi vida, apareció una bella oportunidad de cambiar mi rumbo.


La vida me trajo a trabajar a un lugar muy especial, en La Paz School acá en Guanacaste, he encontrado nueva gente maravillosa con quien comparto el día a día, un ambiente óptimo para crecer, grupos de estudiantes con un inmenso potencial y las herramientas necesarias para construir a partir de ellos mismos un mundo mejor.  Tal vez esto lo tenía antes también, pero quizá tengo los ojos más abiertos. Más que un trabajo intenso, esto es una experiencia… que se vive con todos los sentidos. 


Tengo ahora muchas ilusiones que antes no tenía.  Como educador.  Como padre. Como autor de los libros de PIMAS, y sobre todo como persona.


Al mirar atrás, encontramos el origen de quiénes somos. Siempre hay estar agradecidos de esos caminos recorridos, y buscar las coordenadas de nuestro siguiente reto.


 


IMAGEN TOMADA DE:


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